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Las 3 claves para ser pasivo sin sentir dolor.

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Hay diversos factores que te permiten ser pasivo sin sentir dolor, solo tienes que autoexplorarte y seguir estos sencillos pasos.

Si eres pasivo sabrás que hay ocasiones en los que desempeñar tu rol puede ser molesto y/o doloroso. Si eres activo esto es algo con lo que ya cuentas. Pero afortunadamente hay técnicas y estrategias que permiten hacer desaparecer esa sensación. Ser pasivo sin sentir dolor es posible siempre que te conozcas en profundidad. Es decir, que practiques la autoexploración para conocer cada rincón de tu cuerpo. Pero también saber elegir el momento o la posición pueden ser la solución al problema del dolor. Estas son las 3 claves para ser pasivo sin sentir dolor.

1. Excitación.

La excitación es la piedra angular de la penetración para un pasivo ya que contribuye a la disposición del individuo para la penetración y la relajación de los músculos. A menudo el comienzo de una relación sexual trae consigo la tensión del momento, de querer hacerlo bien o de complacer al otro y esto puede extenderse en forma de rigidez a nuestro cuerpo. Por eso es importante relajarse y dejarse llevar para contribuir al estado de excitación total de tu cuerpo. Un buen consejo para esto es comenzar con prolegómenos o preliminares antes de desatar a las bestias. Una investigación de DUREX concluye que las parejas que mas dicen disfrutar de sus relaciones de pareja tienen un juego preliminar de al menos 21 minutos.

2. Dilatación.

Se trata del segundo paso en la carrera de un pasivo feliz. La dilatación se consigue siempre con trabajo (no a base de fuerza) y a menudo supone un juego e intercambio de placeres que amenizan los encuentros sexuales. Es la antesala del clímax. Se puede comenzar a dilatar el ano con cosas pequeñas como la lengua que además ayuda a la lubricación o juguetes eróticos como dildos o plugs anales. Tras esto comenzar con la penetración anal con un dedo, luego dos… y así sucesivamente. Conforme pasa el tiempo y tu nivel de excitación aumenta, tu ano se irá dilatando. Cuando te quieras dar cuenta estarás jineteando. 

3. Posición.

Este es el último paso a tener en cuenta si tus relaciones anales son dolorosas. Para valorar que posición es más cómoda para ti tienes que tener en cuenta diferentes factores como por ejemplo, la morfología del pene  o juguete que vas a introducirte: longitud, grosor, curvatura, etc. o también si hay o no lubricante a mano. En función de esto podrás adoptar la postura más cómoda. Hay veces que la mejor postura funciona con un chico y no con otro. Busca la tuya probando.

 


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